“No veo nada tal como es ahora”. -Cada día un peldaño sobre el de ayer. Podría asustarme por la dimensión en la que estoy o no entrando, pero al menos me la planteo cada día. Es mi juego de la mañana, que sostengo las veces que me pide, nada más-.De todas formas, el entendimiento no es necesario a estas alturas. De hecho, reconocer que no entiendes es un requisito previo para erradicar tus falsas ideas”. -Viene en mi ayuda- “Estos ejercicios tienen que ver con la práctica, no con el entendimiento”. – Y descanso de la responsabilidad que a veces me acosa de no creerme suficiente lo que digo, de no asimilarlo, de hecho, no necesitaría practicar si ya lo comprendiera-.

Y me pongo a darle con lo que me rodea: “No veo esta lámpara tal como es ahora.  No veo este lapicero tal como es ahora. No veo mis zapatos tal como son ahora”.-Para las cosas próximas y las más alejadasNo veo la librería tal como es ahora. No veo esa puerta tal como es ahora. No veo ese cuadro tal como es ahora”. –Me gusta verme entrando en ese espacio donde por un momento vacío de contenido las cosas, a propósito las desdibujo y me voy encontrado en un lugar sin muebles, sin enseres, sin datos, como un fantasma me siento observando algo que desconozco. Y me gusta el juego y comprendo que sólo de ese modo podré llegar a aceptar otra presencia, otra comunicación con lo que me rodea o no. Salirme de la matrix-.

-Dejo aparte todos mis recelos y prosigo- “A la mente no entrenada le resulta difícil creer que lo que apa­rentemente contempla realmente no está ahí”. -Ya veo, soy uno de ellos-No obstante, eso no excluye el que la apliques”. Y sigo alborozado, como un niño con su juguete de reyes.

Joseluis