“No entiendo nada de lo que veo en esta habitación ni desde mi ventana”. Y sigo con este juego. Siempre me he tomado estas primeras lecciones como un juego, de otro modo me sería imposible, porque precisamente mi vida y mi casa está llena de objetos con tantos recuerdos, a veces tan intensos, que quitárselos, aunque sea sólo por un momento, me parecería insoportable sino lo hiciera jugando. Y de este modo, jugando a este juego nuevo de niños de desinventar cosas, puedo por un momento sentirme rodeado de objetos blancos, por definir, de alguna forma extraños y con este desafío a lo cotidiano abro de nuevo hoy esta puerta intergálactica que me saca de mi mundo conocido, y no me duele ya, y reconozco el descanso que me trae, porque sé, que aquí, aunque escondida, anda la muerte.

“Asegúrate de no cuestionar si es adecuado o no aplicarle la idea a algo” -Me dice, y es para que no vuelva a ser guía de mí mismo, precisamente de eso tengo que huir, y del mundo que me tengo construido-

El objetivo de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado, para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora y también para que te des cuenta de lo poco que realmente entiendes acerca de ellas. Es esencial, por lo tanto, que tu mente se mantenga perfec­tamente receptiva y libre de juicios al seleccionar las cosas a las cuales vas a aplicar la idea del día. A tal efecto, una cosa es como cualquier otra: igualmente adecuada y, por lo tanto, igualmente útil”. Una vuelta por la mañana y otra por la noche a todo lo que me rodea y me acompaña.

Joseluis